¿Todos tienen un poco de Will Hunting?

Me gustaría hablar sobre una película que creo, todos hemos visto alguna vez. Se trata de "El indomable Will Hunting", la cual trata sobre la historia de un joven rebelde con una inteligencia asombrosa para las matemáticas. Resulta que el descubrimiento de su talento por parte de un profesor de la universidad en la que trabaja como intendente, le planteará un dilema: seguir con su vida de siempre -un trabajo sin retos y amigos con los cuales se siente bien perder el tiempo en cerveza y charlas rutinarias- o aprovechar sus grandes cualidades intelectuales para crecer no solo en el ámbito profesional, sino personal también.



Es cierto que podemos ser buenos en muchas cosas pero, ¿son nuestros talentos los que deben decidir el rumbo de nuestro destino y nuestra vida? Por el otro lado, si creemos que no somos buenos en nada y no sabemos la razón por la cuál estamos aquí nos cuestionaríamos (de forma pesimista) si realmente vale la pena buscar alguna motivación para esforzarnos en ser mejores que ayer.



Esta película nos hace cuestionarnos esto al igual que expone cómo nosotros podemos llegar a sabotear nuestros sueños y nuestras relaciones con otras personas al no ser conscientes de varias cosas: nuestro auto-conocimiento, auto-cuestionamiento, auto-aceptación, auto-cuidado, auto-respeto, auto-control y auto-superación. En otras palabras, solo nosotros somos los responsables de nosotros mismos, nuestras decisiones, y nuestra vida. Nadie más. En el caso de Will Hunting, es un claro ejemplo de cómo el ser humano cree "saber", pero que desconoce por completo. Ya que aquel que no se conoce, no puede (realmente) conocer nada. Y si no conoce nada, no hace mas que caminar en círculos sin dirección alguna.

En la película podemos presenciar varias veces, como Will examina incluso los comportamientos de las personas sin ser capaz de examinar el propio por el gran miedo e inseguridad que le causa tan solo pensar con lo que se podría encontrar. Aunque es capaz de entender ideas elevadas al igual que pensadores relevantes, la aplicación de esos conocimientos siempre la enfoca en los demás. Así, vive en el estancamiento y en un mundo intangible donde sus pensamientos nunca se aplican realmente. Dentro de su mecanismo de defensa está el señalar las incongruencias ajenas  para evitar las propias al igual que es muy bueno detectando cuando alguien le está mintiendo, manipulando o no está siendo completamente auténtico.  Aunque señalar y burlarse de las incoherencias puede verse como arrogancia, las personas que entienden cómo funciona él y su potencial intelectual, comprenden que tiene un talento innato no sólo para resolver problemas, sino para detectarlos también. Este termina siendo otro talento del que no es consciente Will, y por consiguiente, uno desaprovechado como herramienta de crecimiento personal.


Aunque es bueno detectando problemas, esto no quiere decir necesariamente que se trata de una persona responsable ni mucho menos un buen compañero sentimental, ya que no tiene el mismo tacto humano que las personas que lo rodean por todas las vivencias que tuvo cuando era niño, la etapa más decisiva de la vida de una persona. Auto saboteando cualquier relación íntima que crea con otra persona. Tiene una tendencia de utilizar a otros como altavoz para sus ideas y teorías en un debate contra sí mismo y a veces no ve a las personas como compañeros reales de conversación. Pero es importante mencionar que aunque Will es muy inteligente, está lejos de ser una persona sabia o empática. Ya que el entendimiento del conocimiento sin su correcta aplicación termina siendo una barrera importante para el conocimiento de uno mismo y por lo tanto, para el crecimiento personal. Aquí agrego una idea más a la frase original: Aquel que no se atreve a conocerse a sí mismo, no puede mejorar tampoco. Para conocer más respecto el cómo la infancia afecta nuestras relaciones, te recomiendo ver este video:


Claramente uno de los factores principales que definen la personalidad de Will es su gran intelecto el cual va de la mano con su claro pragmatismo. Will funciona con el sistema de problema-solución cuando tiene que ver con situaciones y problemas técnicos o utilitarios, pero carece de mucho trabajo introspectivo a pesar de ser una persona sumamente intuitiva, analizadora y observadora. ¿Cuántas personas conocemos que cumplen esta descripción? Esto nos hace pensar también en una cuestión interesante pero preocupante: ¿En qué somos diferentes a una máquina? Según palabras de John Stuart Mill, "la naturaleza humana no es una máquina que se construye según un modelo y dispuesta a hacer exactamente el trabajo que sea prescrito, sino un árbol que necesita crecer y desarrollarse por todos lados, según las tendencias de sus fuerzas interiores, que hacen de él una cosa viva". Y en este caso, ¿Qué hace sentir vivo a Will Hunting?... ¿Qué nos hace a nosotros sentirnos vivos?

Hay un par de razones que me vienen a la mente: el dejar una huella en el mundo, ser una influencia positiva en los demás, amar a alguien, hacer y consumir arte, leer buenas ideas y atrevernos a escribir las nuestras, conocer buenas historias para ser conscientes de nuestra realidad y construir la nuestra, experimentar sensaciones y emociones humanas sin miedo, curar el alma por medio de los sentidos, y los sentidos con el alma, etc.


Como Will, muchas personas son buenas ideando teorías o haciendo predicciones sobre su futuro por medio de la deducción y la experiencia, y muchos ejercen esta capacidad a pesar de ser claramente inestable. Muchos podrán como el muchacho Hunting, poseer un gran poder de habla al tener la facilidad de estructurar ideas y relacionarlas entre sí, ser encantadores con gran carisma al igual que mostrar ingenio y creatividad de respuestas. Todas esas cosas son, indudablemente, estupendas. Pero esas cualidades que puede tener una persona no siempre serán directamente proporcionales a su capacidad que tiene de (realmente) escuchar al otro, de ser altruista, ser consciente de nuestros errores, y por consiguiente, de nuestro potencial para poder ser mejor de lo que éramos antes.

Will disfruta los retos que tienen que ver con soluciones objetivas y no arbitrarias donde pueda considerar muchos factores y detalles tangibles para desarrollar una solución única y viable. A los seres humanos nos gustan las matemáticas más de lo que creemos: nos gusta pensar que existen formulas únicas para todo. La formula del amor, del éxito, de la autosuperación, de la felicidad... En otras palabras, nos gusta sentir la ilusión de control. De que lo sabemos y entendemos todo, sí, pero sobre todo la sensación de que todo estará bien. De que estamos haciendo las cosas bien.

La realidad es que la vida se rige por el orden oculto: no existe la fórmula única para nada. Lo único que podemos hacer para alcanzar nuestro máximo potencial (personal y profesional) y tener una buena vida es conociéndonos a nosotros mismos y a los demás. Entender el por qué estamos aquí, y hacer como decíamos, lo que nos hace sentirnos vivos. Es importante mencionar también, que esa respuesta solo la tenemos nosotros. Will tiene un talento indudable para las matemáticas, pero no sabe si realmente quiere vivir para las matemáticas. El que quiere que viva para las matemáticas es el profesor que ha descubierto su talento, ya que desea que él sea motivo de aplauso y admiración para la posteridad. Pero, ¿Cómo sabrá lo que realmente quiere si no sabe quién es en primer lugar?

Cuando estamos vivos, estamos despiertos. Y cuando estamos despiertos, nuestro sentido de ser y nuestro propósito también.


Cierro esta entrada recomendando una lista de videos que profundizan más en la psicología de la película al igual que varios análisis que realiza un terapeuta especializado sobre sus escenas más importantes. Los podrás encontrar en el canal de My Little Thought Tree.

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